En Colima el calor no es una sorpresa: llega cada primavera, se queda buena parte del año y se vuelve pesado cuando empiezan las lluvias y sube la humedad. Muchas casas se resuelven igual que en cualquier otro lugar y después se “arreglan” con minisplits en cada recámara. Funciona, pero el recibo de luz lo resiente y, si se va la corriente, la casa se vuelve un horno. La alternativa no es renunciar al aire acondicionado, sino diseñar la casa para que lo necesite mucho menos.
A eso se le llama diseño bioclimático: aprovechar el sol, el viento, la sombra y los materiales a favor del clima del lugar. No es una tecnología cara ni una moda; casi todo se decide en el papel, antes de colar el primer cimiento. Aquí te explicamos las estrategias que recomiendan la Comisión Nacional de Vivienda (Conavi) y la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) para climas cálidos como el nuestro, y cómo aterrizarlas en una casa en Colima.
Entender el clima antes de dibujar
Buena parte del estado, incluidas la capital, Villa de Álvarez y la costa, tiene un clima cálido subhúmedo: temperaturas altas casi todo el año, un temporal de lluvias en verano y una época seca marcada. Para este tipo de clima, el manual de vivienda sustentable de Conavi resume la prioridad en dos ideas: que el sol no le pegue directamente a la casa y que la casa se mantenga ventilada.
Hay un detalle que conviene saber. Colima está al sur del trópico de Cáncer, así que en los meses de más calor el sol del mediodía pasa casi por encima de la casa, y en pleno verano incluso ligeramente hacia el norte. Eso significa dos cosas: el techo es, por mucho, la superficie que más sol recibe, y ninguna fachada queda totalmente a salvo. Por eso las estrategias que siguen atacan primero la azotea y luego los muros y las ventanas.
Orientación: dónde va cada cosa
La orientación es la primera decisión y la más barata, porque no cuesta nada si se toma a tiempo. Según los criterios de Sedatu y Conavi, el norte es la orientación que menos radiación directa recibe: sirve para espacios que generan calor o que necesitan estar frescos, como la cocina, el área de trabajo o la alacena. El poniente es la orientación más castigada: recibe el sol bajo de la tarde, cuando el aire ya está caliente, y los espacios ubicados ahí son los que más temperatura guardan por la noche.
En la práctica, al acomodar el programa de la casa en el terreno conviene pensar así:
1. Al norte: cocina, estudio y espacios donde pasas muchas horas del día.
2. Al poniente: baño, cuarto de lavado, escaleras o bodega; espacios de corta permanencia que funcionen como colchón térmico.
3. Al oriente: espacios que se usan por la tarde y la noche, porque reciben el sol de la mañana, cuando todavía es más suave.
4. Recámaras: donde no reciban el sol de la tarde. Una recámara al poniente sin protección es la que más tarda en refrescarse en la noche.
No siempre se puede elegir: el terreno, la calle y las vistas mandan. Cuando la fachada principal da al poniente, la respuesta no es resignarse, sino protegerla mejor, como verás más adelante.
Sombra: aleros, volados y parteluces
Una ventana a la que le pega el sol directo deja entrar calor aunque esté cerrada. Por eso, para clima cálido subhúmedo, el manual de Conavi recomienda construir aleros en todas las fachadas y agregar sombreadores, parteluces o remetimientos sobre las ventanas.
La regla general es sencilla: en las fachadas norte y sur funcionan mejor los elementos horizontales, como aleros, volados y pórticos, porque el sol llega alto. En las fachadas oriente y poniente el sol llega bajo y casi de frente, así que hacen falta elementos verticales: parteluces, celosías, persianas exteriores o vegetación. Un alero solo no detiene el sol de las cinco de la tarde.
Un pórtico o terraza techada hacia el sur o el poniente hace las dos cosas a la vez: sombrea el muro y te da un espacio exterior habitable en la tarde. En Colima, además, el alero protege los muros y la cancelería del agua del temporal, lo que alarga la vida de pinturas y selladores.
Ventilación cruzada: que el aire atraviese la casa
De todas las estrategias, la ventilación cruzada es la que el propio manual de Conavi señala como la más económica e importante: ventanas en muros opuestos, protegidas del sol, para que el aire entre por un lado y salga por el otro. Una recámara con una sola ventana se ventila mal por más grande que sea.
Tres detalles hacen la diferencia:
— La ventana de entrada, del lado de donde llegan los vientos dominantes, puede ser más grande que la de salida; esa diferencia aumenta la velocidad del aire dentro del espacio. Antes de diseñar conviene revisar de dónde sopla el viento en tu terreno, porque cambia con la topografía y las construcciones vecinas.
— Combinar ventanas bajas y altas ayuda a que el aire caliente, que sube, encuentre salida cerca del techo.
— Las puertas interiores, los pasillos y la distribución deben dejar pasar el aire. Una planta muy compartimentada corta la corriente aunque las ventanas estén bien puestas.
Con la humedad del temporal, ventilar también es cuestión de salud: el aire que circula reduce la condensación y la aparición de moho en closets, baños y esquinas.
Techos altos y una azotea que no acumule calor
El aire caliente sube. Si el techo está alto, ese aire se acumula lejos de tu cabeza y la sensación térmica mejora. Los criterios técnicos de Sedatu y Conavi recomiendan una altura mínima de 2.80 metros en clima cálido húmedo, y el manual para clima cálido subhúmedo pide lo mismo para cuartos nuevos. Muchas casas se construyen a 2.40 o 2.50 metros por costumbre o para ahorrar; en nuestro clima, esos 30 o 40 centímetros extra se notan todos los días.
La azotea merece atención especial porque es la superficie que más sol recibe. Las recomendaciones de Conavi para este clima son concretas: impermeabilizante de color blanco, que absorbe menos calor que el rojo o el terracota, y aislamiento térmico en la cara exterior de la losa, de al menos una pulgada de espesor. El aislamiento por fuera evita que el concreto se cargue de calor durante el día y lo suelte hacia las recámaras en la noche.
Lo mismo aplica a los muros más asoleados: colores claros, acabados lisos y, cuando el presupuesto lo permite, aislamiento exterior en los muros que dan al sur, suroeste, poniente y noroeste.
Vegetación, materiales y patios
Un árbol bien elegido es la sombra más barata que existe. El manual de Conavi sugiere árboles altos y frondosos, de preferencia perennes, sobre todo al poniente y al noroeste, y pasto o arbustos en el resto para que el suelo alrededor de la casa no se convierta en una plancha caliente. La clave es dejar espacio entre la vegetación y las ventanas para no bloquear la ventilación.
En los pisos exteriores conviene usar materiales que dejen pasar el agua, como grava, en lugar de grandes superficies de concreto que se calientan y reflejan calor hacia los muros. Un patio interior con vegetación también ayuda: los criterios de Sedatu y Conavi lo mencionan como recurso para climatizar los espacios que lo rodean.
Lo que no hace el diseño bioclimático
Conviene ser claros: en las semanas más calurosas y húmedas del año, incluso una casa bien diseñada puede necesitar ventiladores o aire acondicionado. El propio manual de Conavi lo advierte para este clima. La diferencia es que la casa se calienta menos, los equipos trabajan menos horas y con menos capacidad, y hay temporadas enteras en que basta con abrir las ventanas. Ese mismo manual reporta que las familias que aplicaron sus recomendaciones de diseño y materiales ahorraron entre 250 y 1,200 pesos al año en electricidad; es una referencia de otro municipio de clima similar, y en cada casa el resultado depende del tamaño, del uso y de qué tanto se aplique.
También hay un marco normativo: la NOM-020-ENER-2011 establece límites a la ganancia de calor a través de la envolvente en edificaciones de uso habitacional. Más allá del cumplimiento, es una señal de que la orientación, el aislamiento y las ventanas sí cuentan en el desempeño de una vivienda.
Diseñar fresco desde el proyecto, con ECA
Casi todas estas decisiones cuestan poco o nada si se toman en el anteproyecto, y salen caras si se intentan corregir con la casa terminada. Además, en una zona sísmica como Colima, la ubicación y el tamaño de las ventanas, los volados y la altura de los entrepisos tienen que resolverse junto con la estructura. En ECA trabajamos el diseño arquitectónico y el cálculo estructural de manera coordinada, para que la casa responda al clima y a la normativa al mismo tiempo. Si estás por construir o ampliar, escríbenos con la ubicación y la orientación de tu terreno y platicamos cómo aprovecharlas.
Fuentes
Conavi, Sedatu y Grupo Banco Mundial (2021), Manual de vivienda sustentable para clima cálido subhúmedo, edición para Escárcega, Campeche — https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/646252/Esca_rcega__Campeche.pdf
Sedatu y Conavi (2019), Criterios técnicos para una vivienda adecuada — https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/496218/CriteriosTecnicosParaUnaViviendaAdecuada.pdf
Secretaría de Economía, Catálogo de normas: NOM-020-ENER-2011, Eficiencia energética en edificaciones. Envolvente de edificios para uso habitacional — https://platiica.economia.gob.mx/normalizacion/nom-020-ener-2011/
Diario Oficial de la Federación, publicación de la NOM-020-ENER-2011 (9 de agosto de 2011) — https://dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5203931&fecha=09/08/2011