Llega la olla de concreto, el chofer baja la canaleta y alguien en la obra dice la frase de siempre: “está muy duro, échale agua”. Es uno de los gestos más comunes en la construcción y también uno de los que más daño hacen sin que nadie lo note. El concreto se ve igual, se cuela igual y se le da el mismo acabado; la diferencia aparece años después, en forma de grietas, acero oxidado o una losa que se deforma más de la cuenta.
Éste es un artículo para quien está construyendo o por construir y quiere entender qué pasa con el concreto, qué pedir y qué revisar. No sustituye al proyecto estructural ni a la supervisión, pero te da los elementos para hacer las preguntas correctas.
Qué es la resistencia del concreto
Cuando un plano o un presupuesto dice “concreto f’c = 250 kg/cm²”, se refiere a la resistencia a compresión que el concreto debe alcanzar, normalmente medida a los 28 días de colado. Ese número no lo elige el albañil ni el proveedor: lo define el ingeniero estructural en la memoria de cálculo según lo que cada elemento tiene que cargar. Una zapata, una columna y un firme de patio pueden llevar resistencias distintas.
En México, el concreto premezclado se fabrica con base en la norma NMX-C-155, y la resistencia se comprueba con cilindros de prueba que se toman en la obra y se ensayan en laboratorio según la NMX-C-083. Por eso en un colado bien supervisado verás que se llenan moldes cilíndricos con el mismo concreto que va al elemento: son la evidencia de que lo que se coló es lo que se pidió.
Un detalle que confunde: el concreto no llega a su resistencia en un día. La gana poco a poco conforme el cemento reacciona con el agua, un proceso que se llama hidratación. Esa reacción necesita tiempo y, sobre todo, necesita humedad. De ahí la importancia del curado, del que hablamos más abajo.
La regla que manda: la relación agua-cemento
La resistencia y la durabilidad del concreto dependen, más que de cualquier otra cosa, de la proporción entre el agua y el cemento de la mezcla. Las guías técnicas lo resumen así: mientras más agua por cada kilo de cemento, menor resistencia. El cemento sólo necesita una parte del agua para reaccionar; el resto se agrega para que la mezcla sea manejable y, al evaporarse, deja huecos microscópicos dentro del concreto.
Esos huecos son el problema. Un concreto más poroso no sólo aguanta menos carga: también deja pasar con más facilidad la humedad, el aire y las sales hacia el acero de refuerzo. En la costa de Colima, donde el salitre ya es un enemigo de las construcciones, un concreto poroso es una puerta abierta a la corrosión de las varillas.
Por qué no se le debe agregar agua en la obra
Cuando el concreto llega más seco de lo esperado, la tentación es corregirlo con la manguera. La Asociación Nacional de Concreto Premezclado de Estados Unidos (NRMCA), en su hoja técnica sobre adición de agua en la obra, advierte que esta práctica reduce la resistencia y aumenta la vulnerabilidad del concreto a agrietarse. También señala que, si el comprador pide agua adicional a la del diseño de la mezcla, asume la responsabilidad de las consecuencias.
El efecto no es menor. En un estudio de la Universidad Nacional de Trujillo, se tomó una mezcla diseñada para 210 kg/cm² y se le agregó agua extra: con 1 por ciento más de agua llegó a unos 209 kg/cm² a los 28 días, pero con 10 por ciento más se quedó en unos 155, más de una cuarta parte por debajo de lo diseñado. Es decir, una cubeta “para que corra” puede convertir el concreto que se pagó en uno de categoría inferior.
Entonces, ¿qué se hace si el concreto llega duro? Algunas opciones razonables:
1. Revisar el revenimiento antes de descargar. El revenimiento es la prueba del cono que mide qué tan fluido llega el concreto, y se hace según la NMX-C-156. Si no cumple lo que se pidió, se habla con el proveedor, no se arregla a cubetazos.
2. Pedir desde el principio el revenimiento adecuado para el tipo de colado. Una losa con mucho acero o una columna esbelta necesitan un concreto más fluido que un firme; eso se especifica al hacer el pedido.
3. Usar aditivos fluidificantes cuando haga falta trabajabilidad. Las mismas guías técnicas recomiendan los aditivos reductores de agua en lugar del agua, aplicados con supervisión y según indique el proveedor.
4. Si de todos modos se agrega agua por decisión técnica, que sea medida, autorizada y anotada en la remisión. El agua “a ojo” no deja registro y nadie responde por ella.
El colado: lo que también cuenta
Además del agua, hay otros cuidados en el día del colado que vale la pena vigilar. El concreto debe colocarse sin dejar que se segregue, es decir, sin que la grava se separe de la pasta por dejarlo caer de muy alto o arrastrarlo largas distancias. Debe vibrarse para sacar el aire atrapado, sobre todo en columnas, trabes y zonas con mucho acero. Y la cimbra debe estar limpia, bien apuntalada y sin fugas por donde se escape la lechada.
También importa el tiempo. El concreto premezclado tiene un tiempo útil desde que sale de la planta; si la olla espera horas en la calle porque la obra no estaba lista, el concreto empieza a fraguar y vuelve la tentación del agua. Coordinar bien la cimbra, el acero y la revisión antes de pedir el concreto evita ese problema de raíz.
El curado: los días que nadie ve
Curar el concreto es mantenerlo húmedo y a una temperatura adecuada durante los primeros días, para que el cemento siga reaccionando. Si la superficie se seca antes de tiempo, la hidratación se detiene ahí y el concreto queda más débil y más propenso a fisurarse, aunque la mezcla haya sido buena.
Las guías técnicas suelen recomendar mantener el curado al menos siete días, o hasta que el concreto alcance alrededor del 70 por ciento de su resistencia de diseño. Las formas más comunes son:
— Riego frecuente con agua limpia, cuidando que la superficie no llegue a secarse entre un riego y otro.
— Cubrir con costales, arpillera o mantas húmedas, o con plástico que retenga la humedad.
— Encharcar las losas con bordos pequeños, cuando la forma del elemento lo permite.
— Aplicar una membrana de curado, un líquido que forma una película que reduce la evaporación, siguiendo las indicaciones del fabricante.
Un error frecuente es regar una vez en la mañana y olvidarse el resto del día. Con el sol de mediodía, una losa recién colada se seca en muy poco tiempo, y esos ciclos de mojar y secar son justo lo que se quiere evitar.
Colar con el calor de Colima
El clima cálido acelera todo: el concreto pierde trabajabilidad más rápido, fragua antes y la superficie pierde agua por evaporación con mucha facilidad, sobre todo si además hay viento y sol directo. La NRMCA, en su hoja sobre colados en clima caluroso, explica que estas condiciones aumentan el riesgo de agrietamiento por contracción plástica, esas fisuras finas que aparecen en las primeras horas.
En la práctica, en Colima conviene programar los colados temprano en la mañana o al final de la tarde, humedecer la cimbra y la base antes de colar (sin dejar charcos), tener listo el material de curado antes de empezar y no dejar la superficie expuesta al sol y al viento sin protección. En temporada de lluvias el riesgo es el contrario: un aguacero sobre concreto fresco lava la superficie y altera la mezcla, así que hay que tener a la mano plásticos para cubrir.
Qué revisar si estás construyendo
No necesitas ser ingeniero para hacer estas preguntas a tu constructor o supervisor:
1. ¿Qué resistencia lleva cada elemento según el proyecto estructural, y eso es lo que se está pidiendo?
2. ¿Quién mide el revenimiento al llegar el concreto y quién toma los cilindros de prueba?
3. ¿Dónde están los resultados del laboratorio a 7 y 28 días?
4. ¿Cómo y por cuántos días se va a curar el colado, y quién se encarga de hacerlo?
5. ¿Se agregó agua en la obra? Si sí, ¿quién lo autorizó y cuánto fue?
Las remisiones del proveedor y los reportes de laboratorio son parte de la documentación de tu obra. Pídelas y guárdalas: si algún día hay que revisar la estructura, son la primera evidencia de cómo se construyó.
Cómo lo vemos en ECA
En ECA el concreto se cuida desde el proyecto, donde se definen resistencias y especificaciones, hasta la obra, donde la supervisión revisa la cimbra y el acero antes del colado, el revenimiento al llegar el concreto, el muestreo para laboratorio y el curado de los días siguientes. Si estás por construir o ya tienes una obra en marcha y quieres que revisemos cómo se está colando, escríbenos por los datos de contacto de este sitio.
Si quieres profundizar, en este blog también hablamos de qué hace un supervisor de obra, de la memoria de cálculo estructural y de cómo prevenir el salitre en casas cerca de la costa.
Fuentes
NRMCA — El concreto en la práctica, CIP 26: Adición de agua en la obra (versión en español) — https://nrmca.org/wp-content/uploads/2020/04/CIP26es.pdf
NRMCA — El concreto en la práctica, CIP 12: Colado de concreto en clima caluroso (versión en español) — https://www.nrmca.org/wp-content/uploads/2020/04/CIP12es.pdf
Sika Colombia — Curado del concreto (guía técnica) — https://col.sika.com/dam/dms/co01/e/Curado%20del%20Concreto.pdf
Universidad Nacional de Trujillo — Influencia de la relación agua-cemento en la resistencia a la compresión y durabilidad del concreto — https://dspace.unitru.edu.pe/items/a84b858a-5539-43d1-b373-92aed862296b
Aceros Arequipa — Boletín Construcción de Viviendas, edición 36 (relación agua-cemento) — https://webdes.acerosarequipa.com/pe/es/download/file/AA_Construccion-Viviendas-edicion-36.pdf/boletines/archivos/2020-03
GCC — Ficha técnica de concreto premezclado (NMX-C-155) — https://www.gcc.com/wp-content/uploads/2020/08/FT-Concreto-Premezclado-0817.pdf
Secretaría de Economía, PLATIICA — Tarifas de laboratorio acreditado con las pruebas NMX-C-083 y NMX-C-156 — https://platiica.economia.gob.mx/evaluacion-de-la-conformidad/wp-content/uploads/sites/5/Tarifas/LLA060-1.PDF